Líneas de innovación docente
- Metodologías docentes
El grupo tiene como fin la mejora en la calidad docente de los aspectos relacionados con la estrategia en litigación ante los tribunales, así como el desarrollo práctico de otros medios de solución de controversias. Para ello se busca lograr un acercamiento al alumnado que favorezca las inquietudes en materia jurisdiccional y del servicio público de justicia. En la actualidad, la docencia limitada a la impartición de cuestiones teóricas queda muy alejada de una mejora en las comptencias del estudiante, por lo que se pretende realizar un enfoque dinámico que atraiga al estudiantado al ámbito de la justicia civil y penal, así como a otros sistemas como es el derecho colaborativo, la mediación, o la justicia restaurativa. Adicionalmente deben introducirse cuestiones como la mejora en la enseñanza de justicia digital, de fuerte implementación en la prácita judicial. El ámbito de actuación se extiende a las titulaciones de Grado en Derecho, dobles grados de la Facultad de Derecho, así como en la implementación de los grados con menciones, donde la asignatura Justicia Digital constituye un nuevo reto en la docencia del Derecho Procesal. Por este motivo, el número de estudiantes que pueden verse beneficiados es muy elevado, ya que se trata de desarrollar las prácticas docentes a tres asignaturas centrales en los grados, como son el Derecho Procesal Civil, Derecho procesal Penal, y Justicia Digital, lo que puede representar anualmente unos 500 estudiantes aproximadamente. Los docentes implicados se corresponden con los integrantes del área de Derecho procesal, compuesto por 10 profesores a tiempo completo.
La nueva perspectiva del desarrollo del proceso jurisdiccional moderno exige una integración sistemática y coherente con ciertas metodologías en la disciplina, alineándolas con competencias específicas del proceso, como argumentación jurídica, estrategia procesal, toma de decisiones, gestión del conflicto. Esto permite una transformación estructural de la ensañanza, más allá de experiencias aisladas. Se conecta así la innovación metodológica con los retos reales del sistema de justicia. Se busca formar al estudiante no sólo en la adquisición de conocimientos, sino también en aplicarlos bien y con eficiencia, en línea con las demandas actuales del entorno profesional y normativo. El grupo apuesta por una orientación de equilibrio entre la teoría y la práctica profesionalizadora, mediante el diseño de entornos que simulan la realidad judicial, como juicios simulados, resolución de casos complejos, o trabajo interdisciplinar. El grupo se configurará como un espacio de colaboración estable entre el profesorado especializado en Derecho Procesal, potenciando la coherencia curricular, la creación de recursos compartidos y la consolidación de una línea de innovación en el tiempo frente a inciativas individuales y fragmentadas.
El objetivo general del grupo propuesto es la mejora de la calidad y eficacia de la enseñanza del Derecho Procesal, mediante la implementación de una serie de metodologías activas, orientadas al desarrollo de competencias prácticas, analíticas y críticas, en consonancia con una justicia eficiente, accesible y orientada a la realidad de los tribunales.
1º. Diseñar e implementar al menos seis experiencias de metodología activa mediante la creación de casos prácticos que durante el semestre se representen en simulaciones de litigios y de procedimientos autocompositivos de solución de controversias como la mediación o la conciliación, a través de aprendizaje colaborativo en las asignaturas de Derecho Procesal, durante tres cursos académicos. La novedad que se pretende incorporar es la transversalidad, ya que siempre es necesario aplicar conocimientos y supuestos actuales provenientes de otras disciplinas, como el Derecho Civil, Mercantil o Penal. Aunque no es descartable contar con la colaboración de otros profesores de disciplinas jurídicias relacionadas con el ámbito de la Administración de Justicia.
2º. Integrar el aprendizaje inverso en las sesiones de práctica, estableciendo grupos más reducidos que, de manera opcional, participen en la creación de supuestos prácticos a partir de la documentación facilitada por los docentes. Desde esta perspectiva, se podrá evaluar el impacto del modelo en los estudiantes mediante la comparación de resultados académicos, participación en clase y organización de actividades más allá de la redacción de documentos. Con ello se pretenden impulsar las habilidades orales de los estudiantes, esenciales en el desarrollo de la práctica forense en sala, además de fomertar la creación de hipótesis de alegación y de defensa con el fin de afrontar debates en el seno de un contexto litigioso.
3º. Plantear contenidos y actividades sobre eficiencia procesal en al menos un 30% de las tres asignaturas implicadas en Grado, y un 50% de las asignaturas de Máster de Acceso a la Abogacía. Con este enfoque, se logra una nueva dimensión porque ya no se reduce a conocimientos, sino también en gestión de los asuntos que se les puede plantear en la vida práctica. Se podrán utilizar metodologías consistentes en la gamificación del Derecho Procesal, lo que ya forma parte de la experiencia en otras universidades.
4º. Elaborar y poner a disposlición del profesorado un repositorio común con al menos 9 recursos docentes innovadores, validados y utilizados en el aula, como son casos prácticos, guías de simulación de juicios, y materiales digitales.
5º. Introducir un sistema de evaluación periódico del impacto docente que incluya encuestas iniciales en cada semestre para valorar las distintas peculiaridades entre grupos, así como las distintas menciones del grado. Además de encuestas iniciales, también debe realizarse un seguimiento periódico en cada semestre para detectar deficiencias en la evolución de las asignaturas y que permita reflexionar al grupo de profesores sobre prácticas y contenidos docentes. La vía más adecuada para obtener el feedback de los estudiantes en la configuración de encuestas.