Líneas de innovación docente
- Metodologías docentes
El grupo “MetodologIAs Activas para la docencia en Derecho Internacional Público y Derecho de la UE” nace con la finalidad de mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje de las asignaturas adscritas al área de conocimiento del Derecho Internacional Público y de la Unión Europa, aunque podría ser aplicables a otras áreas de conocimiento afines. La propuesta se articula sobre la convicción de que la docencia en estas disciplinas —caracterizadas por su creciente complejidad normativa, su dinamismo y su exposición pública— requiere una transformación metodológica profunda que permita al estudiantado comprender su relevancia, utilidad y funcionamiento real.
El grupo pretende afrontar uno de los mayores retos de la docencia jurídica actual: la implicación del estudiantado en el aprendizaje de una disciplina que, a menudo, se percibe como abstracta o incluso se cuestiona socialmente, pese a su importancia estructural en la regulación de los grandes desafíos globales. La introducción de actividades formativas basadas en metodologías activas —en especial el Aprendizaje Basado en Problemas, las simulaciones institucionales y el aprendizaje colaborativo— permitirá al alumnado vincular los contenidos teóricos con problemas jurídicos de actualidad, incrementando su motivación.
El grupo parte de la constatación de un cambio sistémico en el entorno profesional del Derecho: la inteligencia artificial está asumiendo tareas tradicionalmente atribuidas al jurista, como la búsqueda automatizada de información, la clasificación documental o la identificación preliminar de patrones jurisprudenciales. Este nuevo contexto obliga a reforzar otras competencias: la construcción de argumentos, el juicio crítico y la capacidad para supervisar y corregir propuestas generadas por sistemas automatizados.
No es suficiente retener información o consultar bases de datos; los estudiantes deben aprender a formular problemas, interpretar información jurídica, construir argumentos propios y ejercer un pensamiento crítico. Y deben capacitarse para emplear herramientas de IA de manera responsable, tanto en su formación académica como en su futuro profesional.
Así, la inteligencia artificial se incorpora no como un sustituto del aprendizaje, sino como una herramienta pedagógica para desarrollar competencias jurídicas avanzadas. En particular, el grupo prevé implementar en el aula actividades específicas como la simulación de argumentación jurídica con IA, en la que el estudiante contrasta su razonamiento con el generado por sistemas automatizados; el mapeo de normas como sistema (legal modelling), que permite comprender la estructura lógica del Derecho; el análisis de jurisprudencia con IA, mediante la comparación crítica de resultados; la predicción de resultados (legal forecasting), orientada al desarrollo del razonamiento prospectivo; el análisis de patrones en jurisprudencia, para identificar tendencias decisorias; la detección de sesgos y problemas en IA, especialmente en contextos sensibles de derechos fundamentales; el diseño de prompts jurídicos, como competencia instrumental clave; y la evaluación híbrida (con y sin IA), que permite medir tanto la capacidad autónoma como la capacidad de supervisión del alumnado.
La implementación de prácticas docentes activas, tecnológicamente ricas y orientadas a problemas reales no solo mejora el aprendizaje, sino que también contribuye a justificar la relevancia del Derecho Internacional y del Derecho de la Unión Europea en un mundo que desafía constantemente su validez y su capacidad reguladora.
Mejorar de manera integral y sostenida la calidad del aprendizaje en Derecho Internacional Público y Derecho de la Unión Europea, mediante la implantación sistemática y fundamentada de metodologías docentes activas y de herramientas digitales —incluyendo tecnologías de IA— que permitan al estudiantado desarrollar una comprensión más profunda y aplicada de los contenidos, aumentar su motivación y participación en el proceso formativo, y fortalecer progresivamente su autonomía, pensamiento crítico y capacidad para analizar, interpretar y utilizar fuentes jurídicas internacionales y europeas en contextos reales o simulados.
1. Transformación metodológica activa. Implementar de manera progresiva y documentada metodologías docentes activas (simulaciones, estudios de caso, aprendizaje basado en problemas y retos, aula invertida y dinámicas colaborativas) en al menos 2 asignaturas del área de Derecho Internacional Público y de la Unión Europea, asegurando su evaluación continua.
2. Integración de tecnologías digitales e IA en la docencia. Incorporar la simulación de argumentación jurídica con IA, el análisis de jurisprudencia con IA, el mapeo de normas como sistema (legal modelling), la predicción de resultados (legal forecasting), el análisis de patrones en jurisprudencia, el diseño de prompts jurídicos y la evaluación híbrida (con y sin IA), desarrollando al menos el uso de 2 recursos digitales (Recursos educativos en abierto, materiales visuales, actividades interactivas, análisis automatizados) durante el periodo de un cuatrimestre entre ellas.
3. Ayudar a mejorar la comprensión aplicada del Derecho Internacional y de la UE. Desarrollar actividades y recursos que permitan al estudiantado aplicar conocimientos teóricos a situaciones reales o simuladas (modelos institucionales, simulación de argumentación jurídica con IA, predicción de resultados, análisis de patrones jurisprudenciales, análisis de casos complejos, ejercicios de argumentación jurídica).
4. Incrementar la participación y el compromiso del estudiantado. Diseñar, implementar y evaluar actividades participativas que fomenten la implicación activa del estudiantado en todas las fases del aprendizaje, garantizando que al menos el 50% del alumnado matriculado participe en dinámicas colaborativas, simulaciones o actividades interactivas cada curso académico.
5. Desarrollar instrumentos digitales de autoevaluación (con y sin IA), así como prompts jurídicos y actividades para la detección de sesgos y problemas en IA, con el objetivo de que el 50% del alumnado complete al menos dos actividades de autoevaluación por cuatrimestre.